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Entre Nube y Mar

El pueblo ante el temor comienzan a quejarse contra Moisés, al verse acorralados ante el enemigo y de frente el Mar Rojo. El enemigo, el gran ejército de Faraón, piensan que tiene rodeados a los israelitas. Mientras Dios dice: “Yo seré glorificado.”


Esta es la escena saliendo de Egipto y tomando al ruta que Dios indicó que debía el pueblo seguir. Entre quejas y cuestionamientos Moisés le dice al pueblo “No teman; estén firmes y vean la salvación que el Señor hará hoy por ustedes. Porque los egipcios a quienes han visto hoy, no los volverán a ver jamás. El Señor peleará por ustedes mientras ustedes se quedan callados. Que difícil tarea, permanecer en silencio y confiar en que Dios peleará nuestra batalla.


Mientras Moisés nuevamente clama al Señor, la instrucción de Dios fue “marcha, alza tu vara y divide el mar y pasarán en medio del mar en seco.” En medio de todo lo que está aconteciendo, la nube que iba delante de los israelitas, se puso a sus espaldas. De pronto el campamento de los enemigos estaba en tinieblas, mientras el campamento de los israelitas era alumbrado. En toda esta noche, la nube de la presencia de Dios no permitió que se acercaran ninguno de los enemigos.


Moisés extendió su mano sobre el mar y el Señor trajo un viento recio que dividió las aguas y los israelitas comenzaron a marchar teniendo las aguas como muro a su derecha y a su izquierda. Los egipcios entraron hasta la mitad del mar y Dios trastornó su campamento y gran temor cayó sobre ellos. El pueblo de Dios llegó al otro lado y todo el ejército enemigo pereció cuando Moisés nuevamente extendió su mano sobre las aguas. Una gran victoria vio el pueblo de Dios.


De primera, cuando enfrentamos momentos de adversidad tomamos la posición de quejarnos y cuestionar el momento difícil. La invitación de Dios es permanece en silencio y confiar en que Él pelea por ti. Las circunstancias muchas veces nos querrán limitar o tratarán de detenernos, pero la voz de Dios nos dice “marcha, extiende tu vara, levanta tu alabanza, entona tu cántico de victoria.” Extiende tu mano y divide el mar profetizando lo que Dios te ha dicho que hará y da pasos a favor de lo que Él ha hablado sobre ti.


Mientras nuestro enemigo piensa que nos tiene rodeados, realmente quien nos tiene rodeados es la presencia de Dios. Es la nube a nuestras espaldas y es nuestro muro a derecha y a izquierda. El enemigo pensando “los tengo en mis manos”, pero Dios dice “yo te tengo donde quiero, sigue avanzando, yo te cubro por completo”.


Cree que en medio de la oscuridad de la prueba que enfrentas hoy, amanecerá el Señor con tu victoria. No te detengas, confía y declara la Palabra de Dios sobre tu vida. Moisés entonó un cántico de victoria, te invito a hoy levantar tu voz en victoria y que lo hagas hoy tu canción.


Éxodo 15:1-3

Entonces cantó Moisés y los hijos de Israel este cántico a Jehová, y dijeron: Cantaré yo a Jehová, porque se ha magnificado grandemente; Ha echado en el mar al caballo y al jinete. 2 Jehová es mi fortaleza y mi cántico, Y ha sido mi salvación. Este es mi Dios, y lo alabaré; Dios de mi padre, y lo enalteceré. 3 Jehová es varón de guerra; Jehová es su nombre.

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